jueves, 21 de febrero de 2008

Tarde en casa de mi tía Martha.....

sueños de mi onda......

El sol está rojo metiéndose al fondo de la laguna del chairel.
Esas tardes calurosas de verano,
El cielo tiene un tono rosado y las nubes están quietas dispersas y en linea como la estela del chorro que deja un jet. Son nubes paralelas y equidistantes de longitud infinita.

Estoy su dando y llevo una camisa de manga corta y unas bermudas.

Toco en la casa de mi tía y nadie contesta a mi llamado.
Empujo la puerta principal y esta cede sin problemas,
todo está quieto y callado.

Entro al vestíbulo de la casa y no hay nadie,
solamente escucho un tenue murmullo en el jardín interior.

Cruzo la casa y me introduzco hacia la alberca.

Lo primero que veo son unos huapangueros tocando un son que parece un vals pero solamente es música de acompañamiento, muy dulce y muy tenue.
Los huapangueros están finamente vestidos con camisas de manta blanca de las de mayor calidad.

Camino y todo está muy quieto, como si no hubiera nadie.
Me aproximo a la alberca, la cual es inmensa y en medio hay una fuente de piedra.

Hay flotando velas, rodeadas por arreglos de papel mache dorados y rojos.

En el perímetro de la alberca y dentro de ella están personas de todas las edades metidas hasta su mitad y también visten de blanco.
Todas forman una fila con la forma tenue de las curvaturas de la alberca.
Están en meditación, están en trance.

Yo no entiendo lo que pasa, solamente observo.....

Veo sentadas en el jardín a la cuata y a Martha chica.

Les pregunto que pasa y me dicen que no haga ruido que la gente esta en meditación esperando al maestro.
Les pregunto que quién es el maestro y me dicen que no lo saben, pero que tiene una relación muy estrecha con mi tía Martha.

Yo les digo que que tipo de relación y ellas me contestan que es una relación espiritual, que desde que mi tía lo conoció ha cambiado su vida y que por eso le rinde tributo y apoyo económico (mucho apoyo económico).

Yo me alarmo y le digo que no esta bien eso, que se va a quedar en la ruina y que ese místico probablemente es un charlatán.

La cuata me ve y me increpa mi escepticismo, me señala que estoy profanando el templo.
El templo de ellos.

Yo sigo discutiendo y levanto la voz, les digo que todo eso es mentira.

Martha se enoja también y me dice que lo van a seguir haciendo y que no hay marcha atrás.

Yo no veo a mi tía Martha para advertirle.

De pronto la gente que estaba en la alberca me tiende un cerco sin que yo me de cuenta.

El cerco se va cerrando hacía mí.

La luz se me apaga......

ya no vuelvo a saber de mí.

Ahora yo estoy en la alberca haciendo fila con los demás,

Eso creía, pero....

ya estoy muerto.

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