jueves, 16 de octubre de 2008

Frío como un frappe.

Estoy sentado tomándome un café frappe en el starbucks del circuito Juan Pablo II, cerca de las oficinas de ecología estatal.

Esta semana me autorizaron varias cosas importantes como la planta de concreto y el campamento, además de permitirme construir en la zona de árboles con la idea de transplantar los arbustos.

En general siento que mi rendimiento va bien y estoy obteniendo puntos a mi favor.

Esta reflexión me sirve para analizar varios aspectos en cuanto a las cosas.

Los permisos salen, si se tiene constancia y la información se entrega a tiempo. Hay que estar tras los funcionarios pero de una manera que no sea castrante para el funcionario y hay que darle la libertad de acción.

Estos días se me ha acercado gente buscando oportunidad de trabajo, mucha gente joven y alguna no tanta y lo que veo es que la situación se está poniendo cada día más difícil (o probablemente siempre ha sido así).

Me he sentido presionado por mí mismo y creo que injustificadamente en el sentido de que todos los días me exigo mucho, siento que me sofoco y acciono pero no llego a disfrutar de las cosas.

Una de las propuestas que me hice hace tiempo, fue el de disfrutar más la cotidianeidad y siento que no logro establecer el parámetro del equilibrio, ya que la presión que tengo diariamente no se va en el sentido que yo quisiera, abrumándome a veces con estereotipos de las cosas, exagerando a veces las cosas y siempre poniendo en la palestra si realmente tengo capacidad para resolverlo todo.

Me molesto con mis compañeros de trabajo y me decepciono rápidamente de los dueños de la empresa.

A la mente me viene el siguiente cuestionamiento:

¿Porque siempre es tan importante el trabajo para mí?

¿No debería ya de soltar las amarras e ir un poco a la deriva?

Hoy en día me da pesadez el logro, vaya el logro no es tan importante porque al final de cuentas son victorias que se dan o que no se dan en función de muchas variables.

Como que a veces siento que me siento muy responsable de todo y NO DEBERIA SER ASI.

Voy a tratar de volver al terreno de la especulación con la idea de ser mas desapegado de las cosas y vivir más para mí.

Al final de cuentas en este juego yo solo soy parte y no solo soy el todo.

Yo siento que lo he jugado bien y no tengo porque tomar actitudes que no van conmigo y menos con los dueños de la empresa que son los que se llevarán la gran tajada.

Tengo que disfrutar más, dando menos.

Porque he dado mucho.

más de lo que se merecen.

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