sábado, 9 de febrero de 2019

Nueva rutina, nuevo estilo de vida....

Ayer estuve acostado todo el día y de un carácter maniaco depresivo.

Los mismos síntomas se presentan cuando el sobreentrenamiento aparece, ese dolor muscular que no cesa, que me inmoviliza y me desgasta terriblemente tirándome en la cama. Es indescriptible ese dolor fibroso, es como si agujas quieren salir de mis músculos a la flor de piel, el dolor viene de adentro hacia afuera, es como si estuviera a punto de explotar.

Dormir muchas horas tendido a penas me puede reestablecer ya que cuando estoy profundamente dormido el dolor cesa, pero este vuelve a aparecer tan pronto despierto. Duermo por etapas, etapas muy largas, 6 horas, 4 horas, 8 horas.... y el descanso no termina, el hambre es infame, no se sacia, cantidades exorbitantes de carbohidratos no me sacian, se que estoy en la etapa de la descomposición.

No logro determinar el entrenamiento ideal, simplemente no logro establecer la rutina que mas me beneficie, por mas que la disminuyo veo que no me repongo si lo hago diario. Esa manía de la intensidad diaria ya no va conmigo, simplemente ya no puedo llevarla a cabo si es que quiero que dure y que me permita ser una actividad complementaria a las otras actividades que debo realizar.

Esta nueva rutina la debo descubrir de menos a mas, está bien definido que no puedo ni debo ya forzar la máquina y debo escuchar mas a mi físico.
Desafortunadamente no puedo descubrir el mensaje, porque es eufórico o muy placentero al terminar la rutina. Es un momento mágico.

Por otro lado la fatiga no se viene inmediatamente, se viene al tercer día, de pronto todo está mal. El hambre desmedida es el primer síntoma, puedo decir que la cantidad de hambre simplemente no sacia el apetito. Puedo comer y comer interminablemente, como si el cuerpo supiera que el siguiente paso será invernar por dos días con ese dolor tan profundo.

El estado maniaco depresivo aparece. No me puedo concentrar, doy vueltas en la cama con frío, con calor, doblado, entumecido. La droga que me produce la evasión de ver compulsivamente tres o cuatro cosas a la vez en el teléfono hace que aparezcan en mi pensamientos devastadores, orgiásticos, demandantes de sexo, de ofuscación, de agresividad. El escenario mas negativo posible se me presenta y simplemente estoy muy cansado para reflexionarlo. Solo caigo en ese marasmo de dolor y de sueño.

Dormir, dolor, hambre, dolor, dolor, dormir................. ese es el ciclo del tercer día, de los dos días de sombra.

No está en mis planes el dejar de hacer ejercicio de piso, tampoco está el dejar de tener conciencia que hay que descubrir esa nueva rutina que me genere un nuevo estilo de vida.

Probaré con el pilates y disminuiré la carga al mínimo pero sin dejar la constancia.

Veamos que pasa.......

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