lunes, 14 de enero de 2008

La boda de Miguel....

Fue el fin de semana en Acapulco y me invitó.

Como es mi compañero de trabajo y me cae bien, decidí ir al evento, por lo que estuve el fin de semana pasado por allá.

Llegué al Hyatt y tanto el avión como el hotel los pagué por internet.

Ya que en estos momentos la temporada es baja, los precios estaban razonablemente accesibles y sin aglomeraciones como sucedió en diciembre, en donde según me comentaron los lugareños fue una de las temporadas mas caóticas que hayan recordado por esas fechas.

Esta es la mejor fecha para visitar Acapulco.

Llegué a una habitación buena, en donde por estar en esquina le pegaba la brisa muy rico y siempre tenía sombra ya sea del costado que daba a la vista de la bahía o a la zona comercial.

En términos generales me la pasé muy a gusto ya que tuve tiempo de ir a comer marisco y estar en la playa un buen rato tanto el sábado como el domingo ya que me gusta nadar.

Ahora como está de moda casarse en la playa, pues este evento estuvo a la par de los que ya he ido, en donde la ropa es blanca y no necesitas usar el traje y mucho menos la molesta corbata.

La boda se desarrolló tranquilamente y como iba solo y no conocía mas que al novio, me ubicaron en una mesa con hermanos del novio y sus parejas.

La plática fue intrascendente y solamente sobrellevé el ritmo de los varios tipos de conversación, disfrutando de la vista de la playa en la noche y acompañándola con unos tragos de whiskey y agua mineral, los típicos “jaiboles”.

Dormí bastante bien y descansé lo suficiente como para reconfirmar que son bastante necesarios estos viajes.

Ahora faltará quién del elemento femenino me acompaña en el siguiente viaje, tendremos que adentrarnos más en este campo.

¿Porque no aproveché el tiempo de esta manera cuando estábamos juntos?

La incuestionable pregunta que siempre aparece.....


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