sábado, 26 de enero de 2008

Ordenando y desordenando

Estoy en esta mañana ordenado los miles de papeles que han surgido de todo este proceso de gestión del proyecto.
Hoy me levanté tarde y pedí un croissant con queso manchego y jamón y un café late para desayunar en el cuarto.
Me relaje un rato, me bañe, me puse crema en el cuerpo, me rasuré, me peine y me vestí muy lentamente y tranquilo.
Con el ritmo que te da la confianza de que las metas planeadas están a punto de cumplirse, con la satisfacción de los hechos realizados, con alegría.
Tirar papeles, romperlos, deshacerlos, ordenar expedientes, ponerlos en el archivero de mano, leer lo que hace a penas tres meses era incertidumbre y ahora es plena realidad.
Reducir el bagaje a lo justo, tirar la mitad del peso que venía cargando, cada sábado para bajarlo y ponerlo en el carro y regresar a mi casa y volver a regresar el lunes con el mismo expediente pesado, con las interminables copias de cada documento.
Papel por papel, contenidos, reglas que tendremos que seguir, plasmando etapa por etapa en un proceso vertiginoso y lleno de adrenalina pura.
Estoy cansado, pero estoy muy satisfecho con mi vida.


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