sábado, 12 de septiembre de 2020

Visionario......


 En el año de 1981 probablemente se me ocurrió experimentar con mis hábitos.

Simultáneamente y decidí correr largas distancias y comer lo menos posible en el día.

La razón fundamental es que nuevos cambios en mi vida se daban de manera veloz y no me podía adaptar, no podía hacer el ajuste emocional y físico para sobrellevar las múltiples actividades en escenarios diversos y complejos.

Eran mis primeros años en una universidad que por su estructura pedagógica nadamás no podría encontrarle el ritmo. Nueva ciudad, nuevos compañeros, nueva casa, nuevos hábitos de comida y de sueño. Malestar familiar general por el cambio, tiempos que fueron muy caóticos y difíciles.

Todo esto dio por consiguiente que no pudiera simplemente con todo, ni estudios, ni amigos, ni armonía familiar, ni gusto por el nuevo entorno hicieron que mi rendimiento se desplomara como nunca me había pasado. Un caos total como ya dije.

De pronto regresé a mi base deportiva y traté de integrarme a un equipo de futbol, evidentemente muy bajo de forma ni siquiera me pelaban al llegar al campo y pasé casi una temporada en la banca.

Mucha frustración, mucho coraje con mis padres y enojo conmigo mismo, simplemente no estaba acostumbrado a no rendir, a no tener buenas calificaciones, vaya que perdido me encontraba.

Decidí solamente correr y comer menos. No se porqué lo hice, no precisamente fue algo planeado, ni tampoco fue un acto de vanidad. Realmente era una tarea que tenía objetivos. Había dos parámetros de medición la distancia y el peso en báscula.

Decidí darme da baja en casi todas las materias escolares, literalmente no iba a la universidad.

Sólo deje las materias fáciles para avocarme a esta obligación nueva. Correr largas distancias y comer menos.

Llegar a mi circuito implicaba solo cruzarme la calle, esto es mi circuito de carrera estaba a 6.5 metros de la puerta de mi casa. Un escenario privilegiado, una mesa de 1.5 kms de largo, recta, ancha y sobretodo empastada. Un jardín irlandés óptimo para la carrera larga y pausada. La meta? no había meta, solo era ir y venir por esa mesa de 1.5 km de lado una vez con lo cual si hubiese medido la distancia pues eran 3 kms por ruta. El período de carrera lo definí en martes, jueves y sábado pudiendo ser de día o en la tarde, así lloviese, o hiciese un calor sofocante. 

Dejar de comer menos primero fue una serie de experimentos empezando por no comer grandes jornadas y luego solamente dejar de desayunar pero reduciendo drásticamente la ingesta calorica. Yo imagino que debo haber bajado al equivalente a una comida diaria en todo caso. Esto es un platillo en la comida y un snack en la cena. Eso era todo, no había mas.

En la carrera primero tarde yo recuerdo unos tres o cuatro meses en pasar de los 3kms a los 6, corría hasta que se me acalambraba el pie derecho, siempre pasaba eso y me dí cuenta que esa era la señal para parar.

En la báscula no había movimiento alguno.

En un lapso de 9 meses ya corría sin problema 13 kms, a un paso bueno y rítmico. Eso me fue posicionando como titular en mi equipo de futbol de manera gradual, pero ya para el mes 10 era titular indiscutible y además con un nivel superior a como jamás había jugado. Me sorprendían mis avances.

En el peso bajé aproximadamente 35 kilos de talla 36 bajé a talla 31, estaba irreconocible. 

No recuerdo haber sufrido por hambre en los meses de estabilidad pero si mucho en los primeros meses.

Recuerdo que en esos primeros 3 meses dormía mucho, pero al ir perdiendo peso no me sentía realmente a adolorido de las piernas, deje la sesión del sábado por los partidos y era de los que mas corrían, yo calculo que unos 7 kms por partido.

Decidí regresar a estudiar ya con mas orden, me fui adaptando de a poco y me adapte a la universidad, hice buenos compañeros y amigos, me acoplé a la ciudad y me gradué de ingeniero civil.

Después se me olvido todo este esfuerzo y ya acoplado regrese a ser normal, o mas bien a ser como los demás.

Realmente esa época fue una época muy determinante en mi vida y si no hubiese detenido todo para correr y comer menos no hubiese salido adelante, hubiera naufragado, casi estuvo a punto de claudicar.

Ahora me da risa el descubrimiento de toda la gente del famoso "ayuno intermitente", realmente yo lo apliqué y me benefició en demasía.

Correr también me ayudó mucho. Además de que lo amé profundamente.

No debo olvidar esta época, no debo claudicar en el intento y sobretodo no debo mirar atrás.

Debo y tengo que ser visionario nuevamente, porque siempre seré joven......









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