miércoles, 23 de febrero de 2011

REGRESANDO DE UNA BODA

a Marcel.......

Capítulo 1. LAS URRACAS.

Iniciando ese sábado como lo hacía muchos años atrás en un Tampico como centro de mi universo.

Despertando a media mañana en mi cuarto de niñez y primera adolescencia, cansado después de haber estado encapsulado en un asiento de autobús durante diez horas.

Mi madre me despertó para decirme que tenía una llamada al teléfono. Yo me dije quién podrá ser?. Llevo mas de quince años que nadie me llama al teléfono.

Era una Martha solicita de saber con quién iba ir al evento y yo a medio dormir le dije que con nadie, inmediatamente ella se ofreció para llevarme sin antes decirme que pasaría por Carmina. Algo pasó por mi cabeza pero preferí regresar a mi cama con mi molido cuerpo.

Como el evento era a las dos decidí darme un regaderazo a la una para estar listo, un baño tibio y refrescante después de dormir es el tónico suficiente para estar tranquilo y con ánimo de convivir con personas y recuerdos guardados en un baúl depositado en un rincón en el cerebro muchos años atrás.

Momento oportuno para abrir ese baúl que se presenta de manera inesperada gracias a la boda de Pedro mi compañero preparatoriano y Tere, su eterna y virginal novia llena del catolicismo lacerante de una señorita de casi medio siglo de vida.

Martha y Carmina pasaron a recogerme a mi casa, las dos como las urracas que son, venían vestidas de negro.

Como si en lugar de una boda fuesen a un funeral, esa es la actitud de las urracas, negativas, acomplejadas, engañadas por los que alguna vez fueron sus hombres y abandonadas por ellos mismos.

Cuando las ví sentí esa pequeña punzada que sigue al recuerdo de los pensamientos del prejuicio de una sociedad provinciana, moralista e hipócrita que sigue dictando que para ser un hombre de bien hay que estar casado no importa que estés encadenado a una bruja acomplejada y carente de movilidad dinámica que te impida no tener una vida llena de placeres mundanos que son los que alegran la vida misma.

En el recorrido de apenas diez minutos me preguntaron directamente y sin tapujos acerca de mi vida conyugal, esperando que mi respuesta justificase un poco sus vidas y al escuchar una respuesta contraria y defensora de mi libertad a través de mi soltería, los comentarios soeces, estúpidos, burdos e irrespetuosos se hicieron sentir como si yo fuese el culpable de que la falta de su amor propio las limitaran y les hicieran ver que su vida fue desperdiciada como el agua que cae en una alcantarilla y que viene pura y cristalina de los mantos montañosos muy lejanos.

Yo como un meteoro que surca los cielos infinitos salí expulsado del vehículo en el que fui recogido y fui depositado en las puertas de madera de caoba del recinto social en donde del otro lado se escuchaba el barullo de una gran fiesta......

1 comentario:

Jo dijo...

no quiero ser una urraca! ... lo bueno es que no visto de negro jajajaja

si llego a mis 49 casémonos de cuates
jajaja

asi me lo dijo un tipejo ayer!

pidiendo otra clase de favor! creyendo que digo.. yo estaba tan frustrada para no saber elegir con quien me acuesto esperando el favor!

Zopilote!