sábado, 26 de octubre de 2019

La soledad en términos reflexivos......

Me gusta, me gusta mi soledad.

Es una soledad buscada y disfrutada, he vivido muchos años de mi vida solo, y cuando digo solo me refiero a muchos años hago un recuento de los mismos y probablemente tenga ya mas de 20 años viviendo solo.

Me gusta mi pereza mañanera, sea lunes, domingo o cualquier día de la semana, me gusta también iniciar mis días lentamente y esperar a que se den las cosas.

Mas que nunca estoy convencido de que el plano de la socialización es bueno suministrado en ráfagas.

Realmente no es necesario ver gente todas las semanas. A veces es bueno asistir a una boda o ver a un grupo de amigos. La salvaguarda es el whatsapp o cualquier redecilla insulsa.

Tomar café negro sin azúcar después de una torta de huevo con queso, jitomate y fresas es algo que me da placer.

Hacer el quehacer de mi casa es una rutina que me gusta, no me importa si es total o parcial. Me entretiene pulir los pisos de madera, lavar la loza, o meter la ropa a la colada, mezclar detergentes, buscar la perfección olfativa.

Me gustan los días fríos, bajar al pueblo, meterme al mercado, comer cualquier cosa, luego caminar por las calles empedradas y meterme a tomar un café con una copa de vino o dos, o tres, rematar con una ensalada ya tarde y ver llover, ver como la  gente corre bajo la lluvia, oler la salsa de tomate de las pizzas, fumarme un cigarro, pararme en una iglesia, caminar, regresar. Inmerso en mi soledad.

Lo mío es estar conmigo, platicar conmigo, total no le hago daño a nadie, puedo pensar lo que quiera, puedo tener disertaciones filosóficas del mismo tema una y otra vez.

Que soy? Donde estoy? A donde voy? Cual es el porqué de las cosas?

Hacer ejercicio en casa, siguiendo un programa, desbaratar el programa, cansarme, reponerme, relajarme.

Ir al mercado de los domingos y solo ver la verdura limpia apilada, la carne, las semillas.

Comer un poco de chicharrón con salsa, un pedazo de queso, un taco de carnitas surtidas.

Ir al centro comercial, comprar lustrador de madera, comprar ganchos, comprar un edredón, comprar una mopa, probar lo anterior, ver los resultados.

No me importa realmente buscar a nadie, si alguien viene será bien recibido, pero espero no venga tan seguido.

Ver el beisbol como me gusta sin interrupciones, ver el futbol americano o ver una disertación de Emmanuel Kant, Leer en francés a Montagne.

Todos son actos predeterminados y establecidos, que no me provocan mas que placer.

Solamente me falta esa actividad creativa que me genere ingresos de manera placentera, desde mi casa. Debo hacer ese atelier que tanto he conceptualizado y que me encantaría descubrir.

Estoy buscando esa actividad mágica, esa droga que me lleve al infinito.

Probablemente la soledad sea mi droga.

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